miércoles, 13 de agosto de 2014

FGV: empeoran las condiciones de trabajo y aparecen nuevos riesgos


FGV, empeoran las condiciones de trabajo y aparecen nuevos riesgos
MARÍA JOSÉ SEVILLA Y PACO JUSTICIA*
En los últimos años se han producido una serie de cambios en la organización del trabajo en Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana que han empeorado sustancialmente las CONDICIONES de trabajo de los agentes de estaciones y atención al cliente. Una buena parte de la plantilla está expuesta a nuevos riesgos ergonómicos y psicosociales e higiénicos.
La dirección de tren y metro de Valencia decidió unilateralmente prescindir de las taquillas de venta y atención al cliente e INSTALAR máquinas de venta en los vestíbulos de las estaciones. Eso significa que toda la plantilla que con anterioridad vendía los billetes en las taquillas ha pasado a trabajar delante de las máquinas y en los trenes, sobre todo con funciones de control del fraude. Esta decisión se tomó sin valorar ni prever en ningún momento las consecuencias a nivel de salud laboral para los trabajadores y trabajadoras que desempeñan este puesto, pero no solo eso, el sistema es tan ineficaz para los trabajadores como para los clientes y la indignación es tal que se han multiplicado las agresiones físicas y verbales que sufren los agentes, que ante el público son la cara de la empresa.
Las nuevas condiciones de trabajo han incrementado la exposición de la plantilla a riesgos psicosociales. Así lo explica un agente del grupo de atención al cliente de la línea 3 de Metrovalencia, al que nombraremos como Marcos, para mantener su privacidad: “Los clientes están muy enfadados porque han perdido servicio y las máquinas son complicadas de utilizar, no te digo ya para las personas mayores. Encima, si se equivocan al validar el billete o recargarlo –lo cual es muy fácil– nosotros, que antes éramos PERSONAL a su servicio, estamos obligados a sancionarles. Nos han enfrentado al cliente de tal manera que se han multiplicado las agresiones físicas y verbales que a veces se traducen en verdaderos linchamientos. Por ejemplo, una situación típica es que tú estás en un vagón frente a un usuario que se ha equivocado y al que la empresa te obliga a sancionar. Si esta persona empieza a protestar –que está en su derecho– es muy probable que todo el vagón acabe insultándote: `Sois unos ladrones, vais a comisión´, etc”.
Las máquinas presentan muchos problemas que justifican la indignación de los clientes y ponen en un aprieto a los trabajadores y trabajadoras. Por ejemplo, tal y como explica Marcos: “Los jubilados no pueden sacarse en la máquina el billete con reducción porque no están programadas para eso. La empresa les obliga a sacarse una tarjeta personalizada o a ir a una estación con TAQUILLA, que hay muy pocas. Y se supone que nosotros hemos de sancionar a esos jubilados”.
Marcos acaba de estar de baja dos semanas tras una agresión que se produjo por parte de un cliente que iba bebido a las 11:20 de la noche: “Han reducido la seguridad en las líneas y los clientes lo saben. A partir de ciertas horas, los clientes más conflictivos ya saben que no hay casi agentes, ni seguridad y han tomado los trenes”, explica Marcos, que sufrió contusiones y una crisis de ansiedad. Marcos recuerda que el puesto de CONTROLADOR de fraude siempre había requerido por parte de la empresa un perfil psicológico específico y era una categoría de promoción: “De la noche a la mañana nos han puesto a todo el personal de estaciones a hacer de revisores y no todo el mundo sirve para eso”.
Nuevos riesgos ergonómicos, psicosociales e higiénicos
Estos cambios en la organización del trabajo también suponen nuevos riesgos ergonómicos. Ahora, el agente en su jornada diaria de 7 h y 30’ debe estar de pie junto a la máquina de compra de billetes, sin posibilidad de sentarse, y permanecer en el andén resolviendo dudas de los clientes. Permanecer de pie sin andar apenas durante una hora CONTINUADA, o bien 4 horas o más en el conjunto de la jornada diaria se considera un riesgo para la salud. Esta postura requiere un 20% más de energía que en posición sentada. En la taquilla, el agente solía sentarse en alguna tarea breve, lo que le permitía intercalar la postura de pie y sentada, pudiendo descansar la espalda y los miembros inferiores.
Además, el trabajador tiene que cargar con una bolsa de trabajo y un terminal electrónico (DPV -Dispositivo Portátil de Ventas) que dispone de una pequeña pantalla, con caracteres muy pequeños y que apenas se ven en situaciones de mucha iluminación o directamente no se ven nada en tareas al aire libre. La empresa no dispone de agua potable en los lugares de trabajo. Los propios agentes compran sus BOTELLAS DE AGUA aumentando el peso que tienen que transportar y soportando el coste que representa, a pesar de ser una obligación legal del empresario.
El relato de Justino –también un nombre ficticio por temor a las represalias– es muy clarificador en este sentido: “Hay muchísima gente que está padeciendo problemas en las piernas. Yo, hace tres meses, tuve una sobrecarga en el gemelo. A las 7 de la mañana noté como una rampa y a las 11 tenía el gemelo tan hinchado que ya no podía ni andar. Acudí a la mutua y me mandaron a casa tres semanas. Ahora, de vez en cuando, tengo problemas, pero no he vuelto a tener un cuadro tan grave. Al principio no nos dejaban sentarnos en ningún momento. Ni cuando estabas en el vestíbulo de la estación frente a la máquina, ni en la estación, ni en el vagón. Ahora hacen más la vista gorda porque ellos mismos son conscientes de la cantidad de bajas que hay por problemas en las piernas”.
Además, esta nueva organización del trabajo ha incrementado también la exposición a riesgos higiénicos. Es frecuente que durante la jornada los agentes deban desplazarse a otra estación, a la que acuden en tren o metro. En la taquilla, acondicionada en la mayoría de casos, la temperatura, humedad y las corrientes de aire se podían regular permitiendo unas condiciones ambientales entre 17 y 27 º, ahora los trabajadores y trabajadoras están expuestos a condiciones ambientales inadecuadas, como frío, calor, lluvia, viento, etc.
Es evidente que la exposición a estos nuevos factores de riesgo conlleva un aumento considerable de la probabilidad de sufrir daños a la salud. Los agentes ferroviarios y la literatura relacionada consultada destacan fundamentalmente los daños resultado de permanecer de pie toda la jornada. Entre estas consecuencias, las que más perciben y preocupan al colectivo de agentes ferroviarios son la fatiga y DOLOR DE CUELLO, espalda, piernas, rodillas y pies, varices, juanetes y callos, problemas del talón (fascitis, espolón…) y pies planos, artritis en rodillas y caderas (articulaciones), presión arterial alta y colesterol, y los problemas de corazón y circulatorios.
Son muchas las soluciones que los agentes ferroviarios han planteado a la dirección de FGV sin, hasta ahora, recibir una respuesta. En definitiva, esta situación no debe seguir así. Es necesario aplicar medidas preventivas eficaces que eliminen la exposición a estos nuevos RIESGOS LABORALES, destacando la necesaria participación de los trabajadores y trabajadoras y sus representantes legales en cualquier cuestión laboral que puedan modificar o afectar a sus condiciones de trabajo. 
*Paco Justicia es miembro de la sección sindical de FGV-Valencia.